Siluetas de corredores en triatlón

Mi camino —
Cascais 70.3

No es una historia de éxito. Todavía estoy en medio de ella.

2024

El momento en que todo empezó

Tengo 20 años. A principios de 2024 vi una retransmisión del Ironman de Kona por casualidad —ni siquiera sé cómo llegué a ese video— y algo hizo clic. No una inspiración bonita de película. Más bien una sensación incómoda de "yo quiero hacer eso pero nunca lo haré". Ese tipo de pensamiento me molesta. Así que busqué la prueba de triatlón más cercana a mi nivel y encontré el Cascais 70.3 de octubre. El problema: no sabía nadar bien, no tenía bici de carretera y no había hecho ningún triatlón en mi vida. Me apunté de todas formas.

El momento en que todo empezó
Entrenamiento de natación

La natación: donde todo empezó mal

La primera semana en la piscina fue humillante. No llegaba a los 25 metros seguidos. Me agarraba al bordillo, dejaba pasar a los que venían detrás y miraba el marcador calculando cuándo podía salir sin que nadie me viera. Busqué en YouTube, compré un libro (Total Immersion), contraté dos clases con un monitor y me comprometí a ir tres veces por semana aunque fuera a hacer el ridículo. Ocho semanas después hice 1.500m continuos por primera vez. No rápido. Pero continuos. Fue el momento que más me ha importado en todo este proceso.

La bicicleta: un mundo que no conocía

Compré una bici de carretera de segunda mano por 650€ en Wallapop. El primer mes fue una mezcla de susto y fascinación. Salir en bici de carretera es muy diferente a lo que imaginaba: los cambios de marcha, la posición aerodinámica, parar en un semáforo sin caerte con los calapies. La bici fue donde cometí mi primer error gordo: pedalear dos semanas con el sillín demasiado bajo me generó un dolor en la rodilla que me tuvo parado cinco días. Desde entonces aprendí que la posición importa más que la potencia.

Entrenamiento en bicicleta
Entrenamiento de carrera

La carrera: la que más subestimé

Pensé que correr sería lo más fácil porque ya corría de vez en cuando. Me equivoqué. Correr después de nadar y pedalear 90km es completamente diferente a salir a correr de casa. Lo que más me costó fue bajar el ritmo. Corría demasiado rápido en los entrenos, me agotaba antes de llegar al kilómetro 8 y tardé meses en entender que entrenar lento es la clave para llegar rápido el día de la carrera. Suena a tópico. Pero hay que aprenderlo en el cuerpo para que de verdad cale.

Yo también fui un triatleta desde cero.