La doble sesión es de esas cosas que funcionan muy bien o muy mal, y casi nunca a medias. La diferencia no está en cuánto entrenas, está en qué juntas.
01 — El caso bueno: técnica por la mañana, volumen por la tarde Una sesión corta de natación técnica más un rodaje suave por la tarde es una doble sesión perfectamente sostenible. Ninguna interfiere con la otra.
02 — El caso malo: dos sesiones duras el mismo día Series por la mañana y fuerza pesada por la tarde no es el doble de estímulo, es el doble de fatiga con la mitad de calidad en la segunda.
03 — Fuerza y cardio intenso, separados La recomendación habitual es dejar al menos ocho horas entre una sesión de pesas y una aeróbica dura, para que las adaptaciones no se pisen.
04 — El orden importa cuando el hueco es corto Lo que más te importe, primero. Si el objetivo es técnica de natación, esa va antes de que llegues cansado. Si es fuerza, va antes del rodaje.
05 — No la uses para meter volumen que aún no toleras Aquí está el error clásico. Doblar sesiones es una forma de repartir carga, no de añadirla. Si tu cuerpo no aguanta seis horas semanales en cuatro días, tampoco las aguanta en seis.
06 — Ojo con la carga total El estudio de referencia sobre lesiones en triatletas señala el kilometraje de carrera y la lesión previa como factores de riesgo. La doble sesión facilita subir el volumen sin darte cuenta, que es justo lo que hay que vigilar.
Regla simple: si la segunda sesión del día no la puedes hacer con buena técnica, no es una doble sesión, es una sesión y media mal hecha.
Si estás empezando, tienes el mapa completo en la guía para empezar en triatlón desde cero.
Fuente: Burns J, Keenan AM, Redmond AC (2003), J Orthop Sports Phys Ther, PMID 12723674.
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