Hay gente que en carrera no tolera ni un gel y gente que se toma uno cada veinte minutos sin problema. No es solo genética: el intestino se entrena.
01 — El aparato digestivo se adapta Una revisión de 2017 concluye que el tracto gastrointestinal es muy adaptable y que entrenarlo puede mejorar la llegada de nutrientes durante el ejercicio.
02 — El estómago se acostumbra a ir lleno El vaciado gástrico y la comodidad del estómago se pueden entrenar, y la sensación de llenura disminuye con la práctica.
03 — Más hidratos, más transportadores Una dieta alta en hidratos aumenta la cantidad y la actividad del transportador SGLT1 en el intestino. Eso permite absorber y oxidar más hidratos durante el esfuerzo.
04 — Menos molestias Según la revisión, estas adaptaciones probablemente reducen las molestias digestivas, que afectan a entre el 30% y el 50% de los deportistas de resistencia.
05 — Lo que no se sabe Los propios autores piden más estudios en humanos. No hay un protocolo cerrado que diga cuántas semanas ni cuántos gramos.
06 — Cómo aplicarlo con sentido Usa las sesiones largas para practicar lo que vas a tomar en carrera, con la misma marca y formato. Empieza por poco y sube de forma gradual. Si nunca comes entrenando, el día de la prueba tu estómago se enfrenta a algo que no conoce.
Si te preguntas por dónde seguir, lo tienes ordenado en la guía de triatlón desde cero.
Fuentes: Jeukendrup AE (2017), Sports Med, PMID 28332114. de Oliveira EP, Burini RC, Jeukendrup A (2014), Sports Med, PMID 24791919.
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