Si alguna vez has tenido que parar en mitad de una tirada larga, dos noticias. La primera: no es cosa tuya. La segunda: se sabe bastante de por qué pasa, y bastante menos de cómo arreglarlo de lo que te van a vender.
01 — Le pasa a media plantilla Entre el 30% y el 50% de los deportistas de resistencia sufren molestias digestivas entrenando o compitiendo. No es un fallo personal, es una característica del deporte.
02 — Hay tres causas, no una Fisiológicas, mecánicas y nutricionales. La mayoría de la gente solo piensa en la última.
03 — La deshidratación es de las gordas Durante el esfuerzo intenso, y sobre todo si vas seco, el flujo de sangre al intestino se reduce. Es uno de los principales contribuyentes. O sea: buena parte del problema no es lo que comiste, es que no bebiste.
04 — Correr zarandea Nadar y pedalear no mueven el aparato digestivo como correr. Por eso los problemas aparecen en el sector a pie, justo cuando ya llevas horas metiendo combustible en la bici.
05 — Cuidado con las soluciones milagro La revisión de referencia dice textualmente que falta evidencia de que las estrategias nutricionales propuestas funcionen. No significa que no sirvan; significa que quien te lo venda como demostrado se está adelantando.
Bebe antes de tener sed, no te pases de hidratos, fuera fibra y grasa antes de salir, y no estrenes nada el día de la prueba. Con eso cubres casi todo.
Y un aviso: los síntomas suelen ser leves, pero si aparece sangre o dolor intenso, eso lo mira un profesional sanitario. No soy médico.
Lo de los gramos lo desarrollo en cuántos hidratos por hora.
Fuente: de Oliveira EP, Burini RC, Jeukendrup A (2014), Sports Medicine, PMID 24791919.
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