Este artículo no va de rendimiento. Va de no hacerte daño. Y lo escribo porque el patrón es facilísimo de pillar sin darte cuenta: empiezas en triatlón, subes el volumen, y comes lo mismo que antes. O menos, porque además quieres bajar peso para ir más rápido.
01 — La energía que te queda es la que cuenta Lo que comes menos lo que gastas entrenando. Si ese resto se queda corto de forma sostenida, tu cuerpo empieza a apagar cosas.
02 — Apaga lo que no es urgente hoy Hormonas, densidad ósea, sistema inmune, capacidad de reparar tejido. Nada que notes esta semana.
03 — Por eso es traicionero Durante unas semanas puedes ir incluso mejor, porque pesas menos. La factura llega después: fracturas por estrés, resfriados encadenados, un estancamiento que no cuadra con la planificación.
04 — Tiene marco oficial y nombre nuevo El Comité Olímpico Internacional publicó consenso en 2023 con modelos actualizados y una herramienta de evaluación clínica. Y cambió la nomenclatura: lo que se llamaba RED-S ahora es REDs. Si encuentras material con el nombre viejo, probablemente trabaje con el marco de 2014 o 2018.
05 — No es solo cosa de mujeres Es la idea que quedó de la vieja tríada de la atleta femenina. Afecta a ambos sexos.
06 — Señales que sí puedes vigilar Rendimiento que cae sin motivo, infecciones repetidas, lesiones óseas, alteraciones del ciclo menstrual, frío constante, no recuperar entre sesiones. Ninguna por sí sola dice nada; varias a la vez y sostenidas, sí.
Esto no lo arregla un blog. No soy médico ni dietista-nutricionista. Si te has reconocido leyendo, el paso siguiente es un profesional sanitario.
La forma sencilla de no llegar aquí: si subes el volumen, sube la comida. Y no juntes un bloque de más carga con ponerte a dieta. Ahí entra también cuánta proteína necesitas.
Fuente: Mountjoy M et al. (2023), British Journal of Sports Medicine 57(17):1073-1097, PMID 37752011.
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