El brick corto acostumbra las piernas. El brick largo sirve para otra cosa: para descubrir qué se te rompe cuando llevas horas, y arreglarlo antes del día de la carrera.
01 — Lo que mide de verdad es la nutrición Es la única sesión donde puedes comprobar si tu plan de hidratos y sales aguanta tres horas. Y es donde suelen aparecer las molestias digestivas, que afectan a entre el 30% y el 50% de los deportistas de resistencia.
02 — El coste de correr tras la bici está medido Sube entre un 1,6% y un 11,6% respecto a correr en frío, y la revisión de referencia dice explícitamente que ese rango refleja el nivel del atleta. Si empiezas, cuenta con el extremo alto.
03 — Pero el desajuste es breve En triatletas de nivel medio el coste mecánico subió un 7,1% en el primer minuto de carrera, frente a un 0,4% en élite. Al sexto minuto ambos grupos se igualaban. Lo malo pasa pronto y se pasa.
04 — La corrección técnica con respaldo es una Mantener el tronco erguido. La biomecánica apenas cambia tras la bici, salvo por una mayor inclinación del tronco hacia adelante, que es justo el parámetro que se descompone.
05 — Sal más lento de lo que crees Los primeros minutos las sensaciones engañan en las dos direcciones. Es donde más gente rompe el ritmo del resto de la carrera.
06 — No lo hagas todas las semanas Es una sesión cara en fatiga. Una cada dos o tres semanas en el bloque específico basta, y se quita en la última antes de competir.
Y usa el material y la nutrición exactos de la prueba. Un brick largo con productos que no vas a llevar no está ensayando nada.
Fuentes: Millet GP, Vleck VE (2000), Br J Sports Med, PMID 11049151. Millet GP, Millet GY, Candau RB (2001), J Sports Med Phys Fitness. de Oliveira EP et al. (2014), Sports Medicine, PMID 24791919.
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